
Depende, ahí yo era un jopende,
como dijo mi tío que es un tipo que me entiende:
"el que no sufre no aprende",
y ahí me bajó un diente de una patada
y me robó la plata que el ratón dejó bajo mi almohada.
Todos se reían cuando arrastraba la erre.
Mi abuela me pedía que si moría no la entierre
y que subiera más:
"Quizás, quizás, quizás"